
Si 2024 fue el año del «tirapalantismo lleno de ✨ brilli-brilli✨», 2025 ha sido el año de respirar, frenar, reajustar y observar el paisaje con menos prisa y más mirada propia. Ha sido un año con caos incorporado, con aprendizajes duros, con decisiones incómodas, con cambios tanto externos como internos… y también con pequeñas victorias cotidianas que, ahora mismo, pesan muchísimo más que cualquier logro grandioso.
No ha sido un año de ritmo intenso ni de grandes escapadas ni de metas estratosféricas. Ha sido un año en el que he tenido que alinearme conmigo misma para poder sostener lo que empecé, soltar lo que no me servía y encontrar un lugar donde sentir que las piezas encajan con más sentido.
Si 2024 fue valentía, 2025 ha sido coherencia.
De mudanza a Zaragoza a vivir con intención
Este ha sido mi primer año completo viviendo en Zaragoza. Un año entero para empezar a sentir que ya no estaba de paso y que, poco a poco, podía construir rutinas, vínculos y una sensación más real de hogar.
El reset de una ciudad nueva
Mudarse nunca es solo cambiar de casa. Es cambiar de ritmos, de referencias y de contexto. Zaragoza llegó sin que fuera un plan a largo plazo, pero se convirtió en el lugar donde parar un poco y observar con más calma todo lo que llevaba años moviéndose demasiado rápido.
Asentarse después del movimiento
El clima sigue sin ser mi favorito, no voy a mentir, pero la ciudad tiene muchas cosas buenas: planes, vida cultural, una ubicación que facilita mucho moverse y, sobre todo, espacio para construir sin tanta prisa. Aprender a asentarse también ha sido aceptar que no todo tiene que ser épico para estar bien.
Menos ruido, más foco profesional
A nivel profesional, 2025 ha sido un año muy potente, aunque desde fuera no lo parezca tanto. No ha ido de hacer más cosas, sino de hacerlas mejor.
Trabajar mejor, no más
He facturado más que el año pasado, aunque ese no era el objetivo principal. Lo que buscaba era mejorar la rentabilidad, optimizar procesos y trabajar con más cabeza. Y eso sí que se ha cumplido. Menos dispersión, más foco y una forma de trabajar que no me deja agotada todo el tiempo.
Proyectos que enseñan y otros que transforman
Ha habido proyectos complicados, de esos que te ponen a prueba, y otros que me han hecho aprender muchísimo. Todos, de una forma u otra, han servido para afinar mejor qué tipo de trabajo quiero hacer y cómo quiero hacerlo.
Colaboraciones que suman (de verdad)
Si algo ha marcado este año ha sido trabajar con personas con las que todo fluye de una forma sana y profesional.
Trabajar con personas que importan
Colaborar bien marca una diferencia enorme. Gracias, como siempre, a Mari Carmen y a Ana Muñiz, por estar ahí, por sumar, por entender los tiempos y por compartir valores. Trabajar así no solo mejora los proyectos, también mejora el día a día.
Cuando los clientes se vuelven amigas
También ha habido clientes que han dejado de ser solo clientes para convertirse en algo más cercano. Esas relaciones no se fuerzan, simplemente aparecen cuando hay confianza, honestidad y respeto mutuo. Gracias, Agata, por estar ahí.
Decir que no también es avanzar
Una de las grandes lecciones de este año ha sido aprender a decir que no sin sentir que estaba fallando a nadie.
Menos eventos, viajes con sentido
He reducido viajes y eventos porque lo necesitaba. Aun así, he tenido la suerte de dar charla en WordCamp Zaragoza y WordCamp Bilbao, y hacerlo desde un lugar mucho más tranquilo y consciente. Estar en menos sitios, pero estar mejor.
Despedir clientes también duele
Despedir clientes nunca es fácil. Genera dudas, incomodidad y miedo. Pero a veces es necesario para proteger tu forma de trabajar y tu salud mental. Este año he aprendido que decir adiós también es una forma de cuidarse.
Rightwebs.com: accesibilidad con propósito
Uno de los proyectos más importantes de este año ha sido el lanzamiento de rightwebs.com, un proyecto que nace desde una convicción muy clara.
Por qué nació este proyecto
Junto con Mari Carmen, queríamos crear algo que tuviera sentido más allá del trabajo puramente técnico. Un espacio desde el que defender la accesibilidad web como lo que es: una cuestión de derechos humanos.
La accesibilidad no es un extra
La accesibilidad no va de cumplir checklists ni de añadir parches al final. Va de entender que, si una persona no puede navegar por una web, entonces esa web está excluyendo. Y eso, en pleno 2025, no debería ser negociable.
Torrezno Estudio: hacer accesible lo que muchas veces se queda fuera
Otro proyecto importante que he lanzado este año es Torrezno Estudio, y nace de una necesidad muy concreta que llevo años viendo como desarrolladora.
No todas las empresas pueden (ni necesitan) una web a medida como las que desarrollo habitualmente. Y no pasa nada. El problema es que muchas de esas empresas se quedan en tierra de nadie: o acaban con webs mal hechas, poco accesibles y difíciles de mantener, o directamente renuncian a tener una web decente porque no encajan en los presupuestos habituales.
Torrezno Estudio nace precisamente para cubrir ese hueco.
Un proyecto compartido desde diseño y desarrollo
Torrezno Estudio es un proyecto que hago junto a Ana, diseñadora, con la que comparto una forma muy clara de entender los proyectos digitales. Aquí el diseño y el desarrollo no van separados ni se pisan, sino que trabajan juntos desde el principio.
Esto nos permite ofrecer soluciones bien pensadas, coherentes y realistas, adaptadas a proyectos pequeños que necesitan una web funcional, accesible y cuidada, sin complicaciones innecesarias.
Proyectos pequeños, pero bien hechos
Torrezno Estudio está pensado para empresas pequeñas y proyectos sencillos que quieren tener una web accesible, con buen diseño y buen desarrollo, pero sin necesidad de una solución completamente a medida.
Trabajamos con temas prediseñados que sabemos que funcionan bien, que están bien construidos y que permiten ofrecer un resultado sólido, estable y mantenible. No se trata de hacer webs en serie sin criterio, sino de aplicar experiencia y conocimiento para adaptar estas soluciones a cada proyecto concreto.
Tener una desarrolladora detrás marca la diferencia
La clave de Torrezno Estudio no es solo el formato o el precio, sino quién hay detrás. Hay una desarrolladora con más de 17 años de experiencia validando cada decisión técnica, cuidando la accesibilidad, el rendimiento y la calidad del desarrollo.
Esto permite ofrecer algo que muchas veces no existe en este rango de proyectos: una web bien hecha, con criterio profesional, accesible desde el inicio y pensada para durar, sin necesidad de asumir el coste de un desarrollo a medida.
Torrezno Estudio es, en el fondo, una forma de acercar buenas prácticas, accesibilidad y experiencia a proyectos que normalmente se quedarían fuera de ese circuito. Y eso encaja completamente con cómo quiero trabajar a partir de ahora.
Buscar equilibrio también fue deporte
El cuerpo también ha tenido mucho que decir este año, y aprender a escucharlo ha sido clave. El deporte ha pasado de ser algo intermitente a convertirse en una rutina que sostiene.
Entrenar con cabeza y sin obsesión
En agosto empecé a trabajar con un entrenador especializado en ciclismo. No buscaba adelgazar ni cambiar mi cuerpo, sino entrenar mejor, avanzar en el ciclismo y poder subir puertos cuando toque. Tener una planificación de entrenos bien hecha marca una diferencia brutal.
Bajar de peso no cuenta toda la historia
En tres meses perdí 9 kg sin buscarlo como objetivo. La báscula cambia y anima, sí, pero lo importante es otra cosa: me encuentro mejor, puedo estar más horas de pie y siento el cuerpo mucho más fuerte. El peso no define nada; cómo te sientes, sí.
El deporte como rutina (no como moda)
Este año he hecho deporte todos los días. Algunos días más intensos, otros más suaves, otros simplemente moverme y estirar. Lo importante no ha sido la intensidad, sino la constancia. Convertir el deporte en rutina, y no en algo impulsivo o estético, ha sido la clave para ver resultados sostenidos.
Viajar y disfrutar cuando el cuerpo acompaña
Este año viajé a Carcassonne y fue una experiencia distinta a otras. Caminar, disfrutar del viaje y tener energía para explorar sin sentir que el cuerpo va a la contra cambia por completo la forma de viajar. No va de hacer más cosas, va de poder disfrutarlas.
Entenderme mejor también ha sido parte del camino
Este año no solo ha habido cambios externos. También ha habido cambios internos importantes que han puesto muchas piezas en su sitio.
Ponerle nombre a muchas cosas
Conseguir el diagnóstico de TDAH ha sido clave para entenderme mejor. Para dejar de culparme por cosas que siempre me habían costado y empezar a comprender mis propios patrones. Ponerle nombre a lo que me pasa no me define, pero me ayuda a entenderme y a cuidarme mejor.
Dejar de exigirme desde el lugar equivocado
Entender cómo funciona mi cabeza me ha permitido ajustar expectativas, rutinas y formas de trabajar. El deporte, la planificación y los límites no han sido casualidad: han sido herramientas para sostenerme mejor y dejar de exigirme desde la culpa.
Negocio y aprendizaje continuo
2025 también ha sido un año de mucho aprendizaje a nivel de negocio, de mirar números y tomar decisiones que no siempre son cómodas.
Poner precios y entender rentabilidad
Gracias a Noemí Carro, he aprendido mucho sobre precios, rentabilidad y valor. Subir precios, ajustar servicios y entender mejor mi negocio ha sido clave para poder trabajar con más tranquilidad.
Decisiones incómodas también son decisiones valientes
Este año tuve que despedir a un trabajador. Lo pasé fatal, con ansiedad y muchas dudas, pero con el tiempo he entendido que era lo mejor para ambas partes. Separarse a tiempo también puede ser una forma de respeto.
Cerrar etapas, migrar la web y reinventar ritmos
Cerrar ciclos también ha sido una constante este año, tanto a nivel profesional como técnico.
Migrar a Wetopi con intención
Migré mi web a Wetopi, un hosting con el que comparto valores y al que tenía muchas ganas de llegar. No fue solo una decisión técnica, sino una decisión alineada con mi forma de entender el trabajo y la sostenibilidad.
Decir no es una forma de avanzar
Decir no a proyectos, clientes o dinámicas que no encajan es difícil, pero necesario. Este año he aprendido que elegir bien es tan importante como trabajar bien.
Cerrar el año con calma (y sin brilli-brilli, pero con sentido)
2025 no ha sido un año espectacular desde fuera, pero sí muy sólido por dentro. Un año de reajustes, aprendizajes y decisiones tomadas con más conciencia que impulso. Llego al final del año cansada, sí, pero también orgullosa y agradecida.
Miro a 2026 con ganas de seguir construyendo desde este lugar más coherente, con menos ruido y más sentido. Y eso, ahora mismo, me parece más que suficiente.




Deja una respuesta