
Hoy es uno de esos días que me apetece escribir, sin pautas, sin palabras clave, sin SEO. Dejarse llevar por lo que uno escribe también está bien. Y que nadie te diga lo contrario.
Y no, no todos los artículos tienen que tener un objetivo de venta. Ni de llegar a más personas. Quizás este artículo solo me sirve a mi, para dejar por escrito las cosas que se me pasan por la cabeza.
¿Merece la pena escribir en tiempos de IA?
Algunos dicen que los blogs han muerto. Que ahora todo lo escribe una máquina. Que el SEO ya no sirve. Que nadie lee.
Y, sin embargo, aquí estoy. Con cuatro blogs. Si no tenía tiempo para mantener uno, imagínate cuatro.
Algunos profesionales, otros completamente personales, y todos escritos por mi, porque necesito escribir, muchas veces, lo utilizo de terapia, otros simplemente para plasmar ideas que tengo en la cabeza, otros muchos no los publico, solo los tengo en borrador (aunque no sea muy sostenible).
Aquí te muestro todos mis blogs por si te apetece leer algunos de mis pensamientos:
- Mi blog profesional
- El blog de Torrezno Estudio
- Mi vida en bicicleta: Donde hablo de movilidad urbana y cómo mejorar las ciudades para construir unas ciudades más sostenibles y más respetuosas con el medio ambiente.
- Entreno sin filtros: Blog personal dónde hablo sobre mis entrenamientos y algo de nutrición de una manera personal, sin dar lecciones a nadie, solo lo que voy haciendo yo y lo que voy sintiendo.
Escribir no es solo crear contenido
Muchas veces pienso que todo esto es un problema de la sobreproducción.
Tenemos que producir más. Tenemos que escribir más artículos en el blog. Tenemos que publicar 4 veces al día en redes sociales.
Además de esto, en lo personal tenemos que:
- Ser los padres perfectos
- Hacer deporte todos los días de la semana
- Comer saludable
- Tener buena salud mental
Y todo esto siendo asertivos, con una sonrisa y sin mandar a la mierda a nadie.
NO NOS DA LA VIDA.
Aunque suene muy político, ilusa de mí, pensaba que con la IA la vida de las personas iba a ser mejor, porque mi objetivo en esta vida es cobrar más y trabajar menos. Entendía que si la IA venía a ayudarnos, íbamos a tener más tiempo libre, ¿no? JA.
Pues no, me equivoqué, porque como siempre, en vez de usar el tiempo libre para ti, para pasarlo con tus seres queridos, ahora vamos y lo usamos para producir más.
La IA no nos quita el trabajo, nos sube el listón
Aunque en este artículo esté hablando de escribir y no de crear código, esto vale para cualquier cosa que sea manual, digamos.
Es curioso cómo antes tú misma te ponías el listón alto: «Tengo que escribir dos posts al mes».
Y ahora mismo no te da la vida ni para uno al trimestre. El problema no es ese. El problema es que ahora las personas usuarias esperan diez, no dos.
Y ese, para mí, es uno de los grandes problemas.
Si puedes hacer más, se espera que hagas más:
- Más posts.
- Más e-mails.
- Más vídeos.
- Más presencia.
Más de todo. Porque si la herramienta te permite hacerlo, ¿por qué no lo estás haciendo?
¿Dónde ponemos el límite?
La responsabilidad no es de la IA
Muchas veces me suena a que culpar a otro es mucho más sencillo que hacer las cosas por ti sola. Y es cierto que, a veces, es frustrante competir contra otros que juegan en otra liga.
Como pasa con Amazon y las grandes superficies frente al pequeño comercio.
Pero somos nosotras quienes utilizamos las herramientas, con sus pros y sus contras. Somos personas que piensan, que tienen «ética», que tienen sus límites, que saben qué es lo que está bien y qué es lo que está mal.
La IA es una máquina: no decide, no exige, no presiona y no cuestiona.
Nosotras sí.
¿De verdad te estás dejando arrastrar por esta corriente?
La ética la ponemos nosotras
Ahora hay una vertiente muy fuerte sobre la ética en la IA, porque no nos queda claro el uso que debemos de darle.
La IA no tiene valores. No sabe cuándo algo es suficiente. No entiende de descanso, de límites ni de prioridades. No tiene vida fuera del trabajo ni personas a las que dedicar tiempo. Es una herramienta capaz de generar sin parar. Pero decidir cuándo parar, cuánto producir y para qué hacerlo no es una cuestión de tecnología. Es solamente una cuestión ética.
Y quizás el problema es que estamos esperando que la tecnología nos dé algo que en realidad tenemos que decidir nosotras. Esperamos que la IA nos regale tiempo, equilibrio o descanso, cuando en realidad lo único que hace es ofrecernos más capacidad. Y tener más capacidad no significa necesariamente vivir mejor. Significa poder hacer más. Y si no sabemos poner límites, simplemente haremos más.
Porque nadie nos obliga a producir diez si antes producíamos dos. Nadie nos obliga a responder en segundos. Nadie nos obliga a llenar cada hueco de nuestra agenda. Pero es fácil dejarse arrastrar por la sensación de que si puedes hacerlo, deberías hacerlo.
Y ahí es donde entra la ética.
No en el algoritmo. No en la herramienta. En la decisión de hasta dónde quiero llegar.
Atribuciones
Imagen usada para el artículo: Canva.




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