
Desarrollar una web con buena experiencia de autor en WordPress no es solo hacer que se vea bien o cargue rápido. Tampoco basta con que sea accesible y esté bien estructurada para SEO. Todo eso está genial, claro que sí.
Pero hay una parte que casi nadie tiene en cuenta y que puede convertir una web en una herramienta útil… o en una pesadilla: la experiencia de autor
Sí, la AX. Esa parte que vive la persona que entra al panel de WordPress para cambiar un texto, subir una imagen o actualizar una página.
Y te digo una cosa: si para hacer eso necesita un máster, algo está fallando.
¿Qué es la experiencia de autor (AX) y por qué deberías tenerla en cuenta?
La experiencia de autor (o AX si nos ponemos técnicas) es lo que vive la persona que tiene que mantener la web una vez entregada.
No hablamos de quien navega por la web (eso es la experiencia de usuario o UX). Hablamos de quien entra al panel de WordPress a cambiar un texto, subir una imagen o escribir una entrada de blog.
Y muchas veces esa experiencia es un desastre.
Porque una cosa es que la web funcione bien por fuera, y otra muy distinta es que se pueda editar sin romper nada… o sin tener que llamar al desarrollador cada vez.
Si no cuidamos esa parte, estamos dejando un marrón a quien venga después. Y suele ser el cliente.
La AX no va de que todo sea editable porque sí. Va de que lo que tenga que editarse, se pueda hacer de forma lógica, clara y sin miedo.
Sin shortcodes ocultos.
Sin estructuras que nadie entiende.
Sin tener que cruzar los dedos cada vez que le das a “Actualizar”.
UX vs AX: la gran diferencia
La UX (User Experience) es la experiencia de quien navega por tu web. Cómo se mueve, si encuentra lo que busca, si carga rápido, si todo se entiende.
La AX (Author Experience) es la experiencia de quien la edita. La persona que entra al panel, toca contenido, sube imágenes, crea páginas nuevas o corrige erratas.
Y no, no es lo mismo.
Puedes tener una web preciosa, accesible y bien pensada para el público… y que por dentro sea un laberinto imposible de mantener.
Una buena UX sin una buena AX es como un coche de lujo con el capó sellado. Funciona, pero nadie puede meterle mano cuando hace falta.
En cambio, una buena AX empodera a quien gestiona la web. Le da herramientas, orden, claridad.
Y lo más importante: autonomía.
Quién se encarga de la web cuando tú ya no estás
Cuando entregas una web, ¿quién va a mantenerla viva?
¿Quién va a subir nuevos productos, publicar artículos o actualizar el contenido de las páginas?
Spoiler: no eres tú.
Bueno, puede que sí… si te pagan por mantenimiento. Pero incluso en ese caso, no deberías ser imprescindible para cosas básicas.
Una web debería poder ser gestionada por alguien sin conocimientos técnicos. Y si eso no pasa, hay algo mal planteado desde el principio.
No se trata de que todo sea editable “porque el cliente lo pide”. Se trata de que lo editable esté bien pensado, ordenado y claro.
Porque cuando tú te vas, esa persona se queda sola frente al editor. Y ahí es donde la AX marca la diferencia.
No, no todo tiene que ser editable (ni falta que hace)
Hay una cosa que también me gustaría dejar clara: una cosa es que el cliente pueda gestionar el contenido y otra muy diferente es que se quiera poner a diseñar.
Ahí está el matiz que muchas veces se nos olvida. Como equipo de desarrollo, debemos de comunicar muy bien esto a los clientes para que no haya malentendidos.
La AX no va de que que el cliente tenga acceso a todo y que pueda hacer todo como si fuera un diseñador o desarrollador.
Muchas veces he escuchado la frase de: «para eso está usando WordPress». Va de que lo que sí tiene que cambiar, sea fácil de encontrar, de entender y de actualizar.
Un título, una imagen destacada, un bloque de testimonios…Todo eso debe estar a mano. Bien organizado. Sin necesidad de buscar en tres menús distintos o adivinar cómo está construido.
Pero otras cosas (como maquetar nuevas secciones complejas, tocar el diseño o mover media home) no deberían depender del cliente.
En mi caso les preparo patrones para que puedan reutilizar bloques que ya hemos diseñado/desarrollado, pero no va de que puedan hacer lo que quieran como si fueran diseñadores o desarrolladores.
AX no es dar libertad total. Es dar libertad segura.
Las consecuencias de una mala AX (spoiler: tu cliente lo va a sufrir)
Cuando no se piensa en la experiencia de autor, las consecuencias no tardan en llegar. Y no las sufre quien desarrolló la web.
Las sufre quien se queda al otro lado (quién va a editar la web).
El cliente no actualiza nada por miedo a romper
Le da pánico tocar algo, porque la última vez que lo hizo se cargó media portada. Así que deja la web igual durante meses.
Y el contenido queda desactualizado.
Te llaman para cambiar una coma
Literal. Porque no encuentran dónde está el campo.
O porque el contenido está metido en un shortcode, dentro de una plantilla, que solo puedes ver en el editor de código.
Eso no es autonomía, es dependencia. Y genera frustración en ambas partes.
Empiezan a instalar cosas raras
Como no entienden cómo está hecha la web, buscan plugins para «hacerlo más fácil». Y acaban metiendo constructores visuales encima de bloques personalizados.
Ven vídeos de youtube (ahora también con ChatGPT) que les recomiendan instalar elementor y ponerse a hacer virguerias.
Caos absoluto. WPO al garete.
Abandonan la web (o te piden rehacerla)
Al final, lo que no se puede usar, se abandona. Y esa web tan chula, tan bien diseñada, acaba cogiendo polvo.
O peor: buscan a alguien nuevo para rehacerla desde cero. Se piensan que es culpa del otro desarrollador (que no hace las cosas bien)
Una mala AX convierte una web útil en un trasto. Y lo peor es que muchas veces se podría haber evitado con un poco de empatía y sentido común.
Claves para mejorar la experiencia de autor en WordPress
La AX no se improvisa. Hay muchas formas de hacer la vida más fácil a quien va a editar una web, y no todas requieren inventar la rueda. A veces basta con sentido común.
Aquí van algunas claves que uso siempre en mis proyectos:
🧱 Usa patrones sincronizados y no sincronizados
Si hay estructuras que se repiten, crea un patrón. Utiliza lo que nos da el propio editor por defecto, enseña a los clientes a utilizarlo.
Esto no solo ahorra tiempo. Evita errores y mantiene la coherencia visual y de contenido.
📦 Organiza bien los campos personalizados
Si usas ACF o similares, nada de meter campos sueltos y sin contexto. Agrúpalos, ponles etiquetas claras, y si hace falta, explica para qué sirve cada campo.
Ejemplo: “Texto que aparece en la ficha de producto debajo del botón de compra”.
Un campo bien nombrado ahorra varios correos o una explicación. Uno mal nombrado provoca una crisis.
🧹 Elimina lo que no se necesita
Deja el panel limpio. Si hay plugins, menús o funciones que no se van a usar, fuera. También con los widgets del escritorio.
Una web con 40 opciones que nadie entiende es una web que nadie quiere tocar.
🎓 Deja instrucciones o documentación
No hace falta montar una wiki. Pero sí puedes dejar un enlace a un Loom, o una guía rápida en PDF.
Eso da tranquilidad. Y a ti te ahorra muchos correos.
Así trabajo la AX en mis proyectos (y por qué me lo agradecen)
No hago webs para que dependas de mí. Las hago para que las uses con libertad.
Cuando desarrollo una web en WordPress, una de mis prioridades es que la persona que la va a editar no tenga que pelearse con el panel cada vez que quiera cambiar algo.
Organizo bien los campos personalizados, creo patrones y limpio el panel para que solo veas lo que necesitas. Si hay bloques complejos, los dejo preparados y explicados. Y si hace falta, te dejo instrucciones o te grabo un vídeo.
No todo tiene que ser editable, pero todo lo que sí debería poder editarse, debe estar claro y accesible.
Porque una web que solo puedes tocar con miedo, no es una herramienta: es una jaula.
Y eso no va conmigo.
Conclusión: pensar en quien edita también es parte de hacer las cosas bien
Muchas veces nos obsesionamos con la experiencia de usuario, el rendimiento o la estética, y nos olvidamos de algo tan básico como que alguien va a tener que mantener esa web.
Ese alguien no siempre es técnico. No siempre tiene tiempo. Y no debería necesitar ayuda para cambiar lo básico.
Cuidar la experiencia de autor no es un extra. Es una forma de respeto. Es pensar en quien viene después.
¿Y tú? ¿Puedes editar tu web sin miedo o dependes de quien la hizo?
Si lo segundo te suena demasiado, igual va siendo hora de que alguien la replantee contigo, pensando también en ti.
Y si necesitas ayuda para que cree una web pensando en el usuario que lo va a editar, solo tienes que rellenar el formulario de presupuesto y nos ponemos manos a la obra.
Atribuciones
Imagen destacada de Canva.




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