Una hostia de realidad con la visibilidad

Portada del artículo donde se muestra un libro con las páginas abiertas con la palabra visible.

Qué gran temazo esto de la visibilidad, pero tuve que parar a escribir este artículo varias veces porque era un poco demasiado personal y quería contarte varios puntos de vista que tengo al respecto.

Y justo apareció el artículo de Javier de Arcos.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de ser ponente en la WordCamp Pontevedra 2022. La vuelta fue algo dura, y la resaca emocional fue bastante intensa con un montón de emociones que aparecieron después. Estuve detrozada emocinalmente, tuve que parar unos días para recuperarme.

«Para ser autónoma tienes que saber vender»

Bueno, pues mira no. No hace falta saber vender, ni quiero. Hay muchas posibilidades en este mundo del desarrollo freelance y de los negocios digitales en general. Me acuerdo a una compañera diseñadora que decía lo siguiente:»A mi se me da mal vender, así que lo que hago es trabajar con las personas que si lo saben hacer bien». Y eso solo es un ejemplo de la cantidad de cosas que se pueden hacer cuando eres freelance.

Los mensajes estos de «vendehumos» de las estrategias, de cómo tienes que vender, lo que tienes que comunicar, lo que no debes comunicar, bueno, no sé como decirte, pero a mi nunca me han representado lo más mínimo.

Clau Braña, copywriter para proyectos conscientes, siempre me dice que rompo todas las barreras de todo. La verdad que no sé si tendrá razón, pero nunca he hecho las cosas porque los demás hicieran tal cosa. Siempre he ido a contracorriente de todo, pero porque no me he sentido bien, al final siempre hago las cosas como yo las considero.

Un claro ejemplo, son mis redes sociales: Uso Instagram, Linkedin y sobre todo Twitter. Creo que he «vendido» alguno de mis servicios una o dos veces, y me he sentido rara, me he sentido hasta mal. Y no es malo, ojo, pero es algo que no se me da bien. Lo tengo asumido, siempre he dicho y he pensado tras estos años siendo autónoma que tenía que centrarme en lo que de verdad se me daba bien. Por eso me especialicé y solo me dediqué al desarrollo, también por eso me junté con unas maravillosas colaboradoras, y por eso hoy puedo decir que vivo del desarrollo.

Hombre vestido con camisa al que le está lloviendo dinero
Posible señor de ventas. Foto por: https://www.shutterstock.com/es/image-photo/raining-money-367336784

Visibilidad en la comunidad Tech

Lo cierto es que pertenecer a una comunidad no te hace visible. Pero eso de salir al exterior se me hacía un mundo, aunque era algo que pensaba mucho. Quería hacerlo bien, de la mejor manera que sé y como solo yo sé: Sintiéndome cómoda. No quería dejar de ser yo. No quería vender algo que yo no era, no quería no estar orgullosa de lo que estaba haciendo, aunque no hubiera resultados.

El día que decidí salir ahí es cuando escribí este tweet:

Luego hablando con varias personas a las que hoy considero amigos, me dijeron que se sintieron ofendidos por esto. Pero es cierto que yo no vine a este mundo para caer bien a nadie, vine al mundo con la esperanza de mejorar este planeta. Sinceramente, no lo hice con mala intención, lo hice con toda la buena intención del mundo, solo hay que ver los diferentes puntos de vista y la perspectiva. Y a veces, eso incómoda, como me dice mi amigo José Arcos: «Eres incómoda para las marcas, políticamente incorrecta».

También yo como persona he cambiado mucho, y he meditado mucho en mi forma de revindicar según que cosas. Soy una persona impulsiva y muchas veces eso me hace perder los papeles en redes sociales, aunque sea por buena causa. Hace tiempo pensé que por mi y mi salud mental había que bajar el ritmo. Además, en mis redes sociales yo lo que hago es revindicar las cosas en las que creo, me meto en muchos berenjenales pero pienso mucho donde meto y donde no. Ahora mismo mi forma de pensar ha cambiado para buscar un objetivo y para llegar a las personas adecuadas. Eso también me ha hecho conseguir mejores clientes y hacer filtro con los que no me interesaban. No posicionarme según que cosas en mi caso no es una opción.

Comunidad WordPress y tech en general

Conocí WordPress en 2005, aunque empecé a utilizarlo a partir de 2007 en unas practicas cuando estudiaba. Mi primera instalación de WordPress la hice en ese mismo año. ¡Lo que me costó!

Cuando dicen si eres parte o no de la comunidad de WordPress hacen referencia a si eres visible o no, y creo que estamos equivocados. Pertenecer a una comunidad va mucho más allá.

Aportar en la comunidad no solo se basa en tener algo de visibilidad en Twitter y dar ponencias en WordCamps, va mucho más allá. Y en este post también quiero revindicar a todas esas personas que hacen cosas por la comunidad y no tienen redes sociales porque no quieren. Desde desarrollo de plugins, corrección de errores del core, publicación de errores y ayudar en los foros oficiales de soporte, revisar temas, traducir plugins, temas y partes del core… Hay millones de cosas por las que podemos ser de una comunidad y no, no hace falta ser visible.

Personas de la comunidad en WordCamp Sevilla 2019
Personas de la comunidad en WordCamp Sevilla 2019. Fotografía por el colega Weiko.

Marca personal y feminismo tech

Me acuerdo el día que me puse a escribir en una lista qué quería transmitir con mi marca personal. Siempre lo digo cuando me hacen entrevistas y es que hay una parte de mi personal que está unida con la profesional y eso no lo puedo dejar de lado, ya que forma parte de mis valores. Pero hay algo que pensé muchísimo antes de crear mi marca personal: La lucha por los derechos de las mujeres.

El feminismo era algo que me iba a traer varios quebraderos de cabeza. Pero no podía dejarlo pasar, ni mirar para otro lado. Además, mi trabajo tiene que ver con el feminismo y lo que hice fue vincularme más al feminismo en tecnología, que también hacia falta que mujeres hicieran un activismo activo porque nuestro sector está bastante masculinizado.

Puño pintado de morado con el símbolo que representa las mujeres.
Reprensentación de la lucha por los derechos de las mujeres. Foto: https://www.shutterstock.com/es/image-photo/raised-purple-fist-woman-international-womens-2128063394

Introvertida, pánico escénico y síndrome del impostor

Bueno, si mezclas a Marta con estas tres palabras se junta una mezcla explosiva que da mucho juego. La verdad que cuando pienso ahora mismo en lo que he logrado en lo personal en este sentido no me lo creo. En este punto me gustaría contaros desde mi perspectiva lo que significan estas tres palabras y cómo las vivo.

Introvertida

Creo que muchas personas se equivocan realmente qué significa la palabra introvertida. Muchas personas se refieren a tímida y ya está. Pero os voy a contar como yo lo vivo yo, y qué supone para las personas introvertidas por ejemplo los eventos en los que tenemos que estar en contacto con mucha, mucha gente (más si eres ponente).

Hay cosas que dice Javier de Arcos en el artículo que te menciono arriba que siento yo totalmente. Cuando eres una persona introvertida sientes como los eventos te van restando energía, y muchas veces quieres hablar con más gente o quieres darle un abrazo a alguien que acabas de desvirtualizar pero no puedes. Yo me he ido de eventos pasando súper mal, y llorando porque no he podido dar un abrazo a una persona que considero amiga. Pero va mucho más allá:

En el momento que abres la boca mides cada una de tus palabras para no cometer una cagada infernal. Que las personas no te consideren una idiota de libro es el objetivo de cualquier persona introvertida. Es un desgaste mental que después de los eventos yo al menos necesito uno o dos días de descanso. Si en algún evento no te he saludado, no me lo tengas en cuenta, porque te digo que a veces es tan la carga mental que ni me doy cuenta.

Pánico escénico

Marta y su pánico escénico. La primera vez que di una charla fue gracias a Pablo Moratinos que me dió la oportunidad de dar una ponencia en la Meetup WordPress de Irún. Y mi primera WordCamp fue gracias a Israel Escuer y Alejandro Gil que como dije al principio del post, fue gracias a ese tweet revindicativo sobre los derechos de las desarrolladoras.

Tanto en la meetup de Irún como en la WordCamp Zaragoza 2019 no era yo. Era una persona que quería vencer mi pánico escénico y la única forma de enfrentarme al miedo, era haciendo todo lo que me daba miedo. Para que os hagáis una idea: En el instituto, en el colegio o cuando estudiaba desarrollo, si tenía que exponer delante de mis compañeros algo, no iba a clase. Nunca se lo conté a mis padres ni a profesores, pero es que lo pasaba tremendamente mal.

Los sudores, los nervios, el dolor de tripa, el de cabeza recorren tu cuerpo ese tiempo antes de dar la ponencia, y misma tengo mi propio ritual para poder pasar ese mal trago antes de dar mi ponencia. Me acuerdo que en la WordCamp Pontevedra 2022, le dije a mi amiga Nora Ferreirós que no viniera a mi ponencia, que me iba a poner más nerviosa. Pero bueno, al final la dejé sentarse en la última fila 😂.

Hoy en día, también lo siento, pero muchísimo menos. Muchas veces pienso si de verdad merece la pena pasarlo tan mal por dar una ponencia de 15 minutos, pero te digo yo que si que merece la pena. Al final, me cuesta mucho al principio, luego estoy en mi salsa y hoy en día hasta puedo hacer bromas en mis ponencias. Algo inimaginable hace unos años.

Me acuerdo que Nilo me dijo después de la charla de WordCamp Irún de 2022 que había mejorado muchísimo dando ponencias. Así que eso siempre es positivo.

Dando ponencia en Mobile Week de Alcalá. Fotografía por el gran Nilo Velez.

Síndrome del impostor

Esto es un tema del que ya escribí un post entero. En verdad cada uno de estos tres puntos se merece un post entero para contaros lo que de verdad se siente. Pero tampoco voy a escribir un drama con esto. El síndrome del impostor siempre está ahí esperándote en todo momento. Pero si hablamos de eventos, no se va en ningún momento. Hay una cosa que cuenta Javier en su artículo que me pasa a mi constantemente. Cada vez que me hacían o hacen una entrevista, cada vez que doy una ponencia, o cada vez que voy a un podcast, luego tengo la sensación de que la he cagado y mejor irme de la faz de la tierra.

Pero me acuerdo un caso concreto: Cuando Nahuai y ester me hicieron una entrevista para su podcast, después lo pasé bastante mal, estuve apunto de contactar con Nahuai para decirle que no lo emitieran, te lo digo muy en serio. Y esto, me pasa constantemente en todas las entrevistas que hago, porque tener un síndrome del impostor constante no es nada sencillo.

¿Cómo gestiono la visibilidad?

Si te soy sincera, hasta hace no mucho, realmente no sabía que yo tenía visibilidad. En WordCamp Pontevedra me di cuenta que tenía mucho más de lo que me pensaba. También es cierto que tiendo a valorarme más bien poquito, y yo nunca me he visto como tenga visibilidad. Es cierto, que a raiz de este evento, me di cuenta que los mensajes que transmitía llegaban a las personas.

Eso me hizo pensar mucho, y estuve unas semanas intentando gestionar como pude esto de la visibilidad.

¿Qué quieres hacer, Marta?

Pues si, cuando me di cuenta realmente que era más o menos visible, me puse a pensar mucho en qué quería hacer con esta visibilidad. Muchos dirán: ¡¡jJoder Marta, pues ganar dinero!! Y la verdad que mi objetivo número uno de estar visible en Twitter y en redes en general es por revindicar según que cosas. Como te he dicho antes, si te fijas en mis redes sociales muy muy rara vez «vendo» algo que yo haga. Digamos que de mi «negocio» solo publico estos post para que la gente los lea, que eso me hace muy feliz.

Peo claro, cuando me di cuenta de esto, a la vez pensé que tenía mucha responsabilidad en lo que comunicaba, aunque yo no sea responsable de las expectativas de los demás conmigo, es cierto que entré un poco en pánico y destrucción por este motivo.

Y pensé varias cosas: Yo vine a este mundo a cambiar las cosas, a tener una forma de pensar diferente y cambiar las reglas de juego, así que si gracias a mi visibilidad hago cambiar de opinión o simplemente de punto de vista a alguna persona para hacer algo positivo (Ya sea por cuidar el planeta, por formarse en algo, o por derechos humanos) yo estaré contenta.

La pasta

No quiero ser cínica ni hipócrita. Pasta nos gusta ganar a todos, y si puedo aprovechar mi visibilidad para ganar pasta, pues mejor no? Pero tengo muchas formas de pensar en esto de ganar pasta.

Considero que ganar pasta en este sentido tiene que ser natural, y mira si los proyectos que saco me apoyan los seguidores o les mola y lo que no les gusta me lo dicen, yo bienvenida de todo eso.

Hay algo que me gusta mucho hacer con mi «comunidad» es que les pregunto mucho, sobre todo los post que voy a publicar y les suelo hacer caso (salvo excepciones). Así que, ganar pasta de forma ética y sin hacer spam del malo todos los días en mis redes sociales no lo veo. Creo que tengo otra forma de «vender» y muchas veces, es que no hace falta que estés vendiendo todo el día tu producto a personas que no lo necesitan.

Con este post solo quería hacerte ver que la visibilidad no es tan bonita como nos la pintan y lo que significa para mi. Espero que te haya gustado.

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