El día que rechacé a un cliente que facturaba 35 millones

Rechazar clientes

Siempre digo que rechazar clientes no es fácil pero el día que rechacé a un cliente que facturaba 35 millones lo vi todo tan claro y me sentí tan bien conmigo misma que por eso escribo este artículo, para que veáis, que si yo puedo, vosotros y vosotras también.

Cuenta, cuenta

Todo viene por este tweet:

En el tweet lo cuento bastante bien, pero la cosa es clara:

El día que rechacé a un cliente que facturaba 35 millones

Empresa que tiene a su empleada para que pida presupuestos para optimización WPO (la verdad que no sé su labor, si hacía marketing o qué) me marearon bastante, y yo lo primero que les ofrezco a los clientes es una auditoría WPO porque tengo que ver primero los problemas que tiene esa web, luego ya le hago el presupuesto de la optimización.

Servicio

En verdad esta empresa tenía un multisite, a lo que me dijeron de trabajar primero en uno de los sites para ver como iba y luego si todo salía bien, pues iba hacer el trabajo de los demás. En verdad, esta parte me sonaba bastante a esto de :»Si me cobras barato en esta web, tendrás más», pero bueno, los trabajos de después me daban un poco igual.

Tuve conversaciones con esta mujer para llevar al cabo el trabajo y parece que le pareció todo bien. Firmó el contrato y le dije de hacer la factura. Yo por todos los trabajos de este tipo (WPO, soporte, bolsas de horas, cobro por adelantado el 100%), y no le gustó mucho por lo visto. Me dijo que la empresa pagaba a 60 días y con educación me comentó si podía hacerlo yo así. Mi respuesta fue un rotundo NO, la verdad, pensé que era algo de ignorancia del tipo de trabajo que les iba a hacer, una auditoría WPO que iba a cobrar por 220€. ¿De verdad cobrar un trabajo tan pequeño necesitan pagarlo a 60 días? «Están locos» (pensaba). Les expliqué porqué no y bueno aceptaron, así que me firmaron el contrato.

¡Empezamos a trabajar!

Me pagaron y ya solo les faltaba firmar el contrato. Les mandé a la vez el contrato que la factura proforma, pero parece que solo me pagaron y el contrato ni lo abrieron. Estuve unos días de vacaciones y así les dejaba leerlo con calma y firmarlo. Cuando volví les pregunté por el contrato y me dijeron de hacer una reunión, que firmarían el contrato pero querían preguntarme algunas cosas antes.

La reunión era una trampa

La reunión era la típica de «Mi jefe te quiere conocer». Esto algo que digo mucho y que si agendas una reunión o pides una reunión, por favor dile a la persona con la que te vas a reunir para qué es la reunión. Es una falta de respeto no hacerlo.

Bueno, pues se presenta el jefe y lo primero que me dice es que por qué le hago firmar un contrato y su intención era la de no firmarlo. Le dije que hay que firmarlo por cada servicio que se haga, no solo por mi, también por ellos. Al final aceptó, pero aceptó haciendo firmar el contrato a la empleada (yo flipaba, la verdad). Luego, me dice que el tema de cobrar por adelantado que no, que él veía bien que yo trabajase de una forma, pero que si trabajaba en los sites, tenía que entrar en «la cola de su facturación» que tenía que entender que es una empresa grande que factura 35 millones y que tienen su firma.

Mi contestación fue esta: «Lo siento, pero a mi me da lo mismo que tu empresa facture 35 millones que mil euros». Se enfadó, no debería estar muy acostumbrado a que le dijeran que no, y me dijo que no podríamos trabajar juntos. Me despedí educada con un «No pasa nada, se devuelve el dinero y listo» y cerré la sesión de zoom.

Sentirse como una reina no tiene precio

Es cierto que cuesta mogollón decir que no a clientes, y me cuesta todavía mucho. Pero gracias a decir que no a clientes y colaboradores tengo la maravillosas colaboradoras que tengo, y a los clientes que merezco. Cuesta mucho, no te voy a decir que no (mi psicóloga me ayuda en esto) pero luego lo agradeces mucho. Lo más importante de mi trabajo es no defraudarme a mi ni a mis principios, ser consciente de quién eres y el objetivo que tienes.

Empresas grandes aprovechándose de freelancers

Muchas veces, pensamos que puede ser un gran cliente pero solo vemos «red flags» por todas partes. Hay una cosa que odio a muerte de lo que veo todos los días de mi trabajo: los clientes tochos que intentan aprovecharse de los autónomos solamente porque tienen la idea que van a aceptar cualquier tipo de trabajo por la necesidad.

Yo lo siento, pero a este tipo de gente no la puedo respetar. Respeto a muchas personas por otras ideas, pero este tipo de personas son mala gente. Y por eso vengo a divulgar que podemos decir que no, y no pasa nada, que hay clientes muy buenos por ahí, que valoran tu trabajo y no te imponen cosas que no quieres hacer.

De verdad, que no quiero trabajar para Coca-Cola

Siempre se habla de que cómo freelance quieres aspirar a trabajar para Coca-Cola o Google y grandes marcas. En mi caso para nada, de verdad. No me gusta nada trabajar para grandes marcas (y lo he hecho). Lo paso horriblemente mal con sus procesos de trabajo que no van para nada conmigo, miles de departamentos que tienen que supervisar tu trabajo y mucha más burocracia que no va conmigo.

Trabajar con autónomos, pymes y todas esas empresas que les cuesta cada puto euro que ganan porque todo su sacrificio vale oro. A mi trabajar para ese tipo de empresas me encanta. Proyectos que quieren dar la vuelta al mundo, cambiar la vida de personas, de verdad, que trabajar en ese tipo de proyectos es lo mejor de la vida.

Valora tu trabajo

Creo que algo que tenemos que tener todos claro, pero no lo es tanto. Muchas veces, no valoro mi propio trabajo y compañeras de trabajo son las personas que más me lo recuerdan. Lo primero que tenemos que hacer como profesionales es valorarnos, que nadie ni nada nos haga tambalear todas esas ideas que se nos pasan por la cabeza. Aquí entra mucho también el síndrome del impostor.

Que no te manipulen

Esto lo hacen mucho las grandes empresas o agencias. Aunque también vale para nuestras relaciones personales. La manipulación forma parte de nuestra vida y el chantaje emocional que nos hacen estas grandes empresas es de libro. Los mensajes pasivo-agresivos y toda estas cosas que suelen dominar este tipo de empresas. La de «mas has defraudado, creía que eras buena profesional» es una de las que más me han hecho en mi vida de autónoma pero de ese punto podría escribir un libro entero.

Con esto quiero terminar este post, diciendo que no os dejéis manipular, que sois libres, que siendo autónomos vosotros decidís como queréis trabajar y con quién. Que nadie os diga lo contrario. Sed felices y sobre todo, sed libres.

Si quieres comentarme algo, te lo agradecería o si prefieres escribirme por mi formulario de contacto, no hay problema 😉.

Imagen destacada: https://www.shutterstock.com/es/image-photo/business-people-success-fortune-concept-happy-309411233

2 comentarios en “El día que rechacé a un cliente que facturaba 35 millones”

  1. ¡Muy chula la versión extendida 😀 !

    Deberíamos hacer un catálogo de trampas para autónomos y freelance.

    ¡O un diccionario! Donde dijo «creo que estás pecando de prudente» en realidad quiere decir «¿por qué no me quitas esa condición de marras para que te engañe como a todos los demás?» 😀 y esas cosas.

    Un saludo!

    1. ¡Gracias Iago por escribir! La verdad que siempre pienso en escribir un libro sobre clientadas y lo que me ha ido pasando a lo largo de estos años, porque tiene tela la cosa.
      Lo bueno es que te hace sentir bien, que eso siempre suma 😉
      Un abrazo,

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